
¿Y quién cuida a la mujer que quiere llegar a todo?
Octubre nos invita a reflexionar sobre la prevención y la concientización del cáncer de mama. Pero también quisiera aprovechar esta ocasión para hablar de algo que muchas veces dejamos en segundo plano: la salud física y emocional de las mujeres que intentamos construir una carrera profesional de alto desempeño mientras somos mamás, parejas y responsables de muchas otras dimensiones de nuestra vida.
Durante años hemos hablado de la importancia de desarrollar el talento femenino, incrementar la participación de mujeres en posiciones directivas y fortalecer su presencia en los planes de sucesión.
Y aunque hemos avanzado, todavía existe una realidad difícil de ignorar: el mundo empresarial sigue operando, en muchos casos, bajo expectativas de disponibilidad que resultan complicadas de conciliar con las responsabilidades familiares.
De acuerdo con Women in the Workplace 2025, de McKinsey y LeanIn.Org, las mujeres representan solamente el 29% de las posiciones de alta dirección en las organizaciones estadounidenses analizadas.
Y detrás de estas cifras hay historias de mujeres que intentan responder a múltiples expectativas.
Queremos ser profesionistas exitosas, participar en proyectos estratégicos, asumir mayores responsabilidades y construir una trayectoria que nos permita llegar a posiciones de liderazgo.
Pero también queremos ser mamás presentes, cuidar nuestra relación de pareja, acompañar a nuestros hijos, mantener amistades, hacer ejercicio, dormir bien, alimentarnos correctamente, cultivar nuestra espiritualidad y encontrar espacios para disfrutar la vida.
¿En qué momento decidimos que teníamos que ser extraordinarias en todo, todo el tiempo?
El éxito profesional también necesita acuerdos familiares
Desde mi experiencia como profesionista, empresaria y mamá, estoy convencida de que construir una carrera sostenible requiere mucho más que disciplina y una buena administración del tiempo.
Requiere conversaciones de valor.
Conversaciones con nuestra pareja y nuestros hijos para definir expectativas, distribuir responsabilidades y establecer acuerdos.
Porque si queremos que las mujeres tengamos las mismas oportunidades de desarrollo profesional, también necesitamos avanzar hacia una mayor corresponsabilidad familiar.
Y necesitamos construir redes de apoyo. Aprender a pedir ayuda, delegar y desarrollar relaciones estratégicas, tanto en nuestra vida personal como profesional.
No tenemos que demostrar que podemos hacerlo todo solas.
Construir una carrera no significa hacerlo todo
Otro aprendizaje importante es saber estructurar nuestro propio plan de vida y carrera.
A veces confundimos el alto desempeño con una agenda permanentemente saturada.
Pero no todas las actividades generan el mismo valor para nuestro crecimiento.
Si aspiramos a posiciones directivas, necesitamos identificar las experiencias críticas que verdaderamente fortalecen nuestro perfil: proyectos estratégicos, exposición a otras áreas del negocio, toma de decisiones, desarrollo de equipos y relaciones que amplíen nuestra influencia.
Eso implica priorizar, negociar y, en ocasiones, renunciar a actividades que consumen tiempo, pero no construyen nuestra carrera.
El crecimiento profesional no debería medirse por cuánto hacemos, sino por el valor que generamos y las capacidades que desarrollamos.
La autoexigencia también tiene un costo
Hay otra conversación que necesitamos tener, esta vez con nosotras mismas.
La culpa por no estar suficientemente presentes en casa. El miedo a no ser buenas mamás. La sensación de que debemos demostrar permanentemente nuestro valor profesional. O incluso la dificultad para aceptar que nuestra carrera es importante, tanto para nuestra realización personal como para la economía familiar.
Estas emociones pueden llevarnos a vivir bajo una autoexigencia constante.
Y aquí quiero conectar nuevamente con octubre.¿Porque muchas veces estamos tan ocupadas cuidando de todos que olvidamos cuidarnos a nosotras mismas?.
Nuestra salud mental, el sueño, el ejercicio, la alimentación, los espacios de descanso y las revisiones médicas preventivas no deberían convertirse en aquello que atendemos solamente cuando nos queda tiempo.
Cuidarnos no es un premio por haber terminado todas nuestras responsabilidades. Es una condición para construir una vida sostenible.
Las organizaciones también tienen una responsabilidad
Hoy, cuando muchas empresas están reforzando sus esquemas de presencialidad, necesitamos revisar cómo estamos gestionando el talento femenino.
La flexibilidad es importante, pero por sí sola no garantiza oportunidades de crecimiento.
Las organizaciones necesitan procesos de evaluación y sucesión basados en capacidades, desempeño y potencial; líderes que acompañen las distintas etapas de vida de sus colaboradores; y oportunidades de desarrollo que no dependan exclusivamente de la disponibilidad permanente o la visibilidad física.
También necesitamos reconocer que las trayectorias profesionales no siempre son lineales. Habrá momentos para acelerar, otros para consolidar y otros para reorganizar nuestras prioridades.
Eso no debería interpretarse automáticamente como falta de ambición o compromiso.
Una mujer no pierde su potencial porque sus prioridades cambien en una determinada etapa de vida.
Y quizá el mayor reto está en dejar de exigir a las mujeres que resuelvan individualmente las tensiones entre maternidad y carrera, mientras mantenemos intactas las condiciones que las generan.
Una reflexión final
Como mujeres profesionistas, tenemos la responsabilidad de tomar decisiones conscientes sobre la vida que queremos construir.
Y como líderes empresariales, tenemos la responsabilidad de crear organizaciones donde el desarrollo profesional no dependa de sacrificar permanentemente la vida personal.
No se trata de renunciar a la ambición, al alto desempeño o a nuestras aspiraciones de liderazgo.
Se trata de construir condiciones más sostenibles para alcanzarlas.
Me niego a que tengamos que elegir entre ser excelentes profesionistas o grandes mamás. Quiero que aprendamos a construir carreras y familias donde no tengamos que sacrificarnos a nosotras mismas para demostrar que podemos con todo.
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Ginnie Dorado
CEO & Socia Fundadora
THINK TALENT
“Donde tu talento y nuestra experiencia conviven”

