Estamos de regreso en la oficina…¿ahora qué?

Por: Rogelio Segovia

Socio Director

rogelio@humanleader.mx



Atrás quedaron los letreros de bienvenida y el gran arco de globos coloridos que anunciaba el regreso a la oficina. Personal de mantenimiento termina de retirar las estructuras temporales que se utilizaron para crear una atmósfera distendida y de celebración en la recepción del edificio donde está tu oficina. Presionas el botón del elevador al tiempo que inclinas la cabeza para saludar con un breve gesto y un sonido apenas audible a las personas que se congregan a tu lado. Ajustas tu cubrebocas mientras piensas que ya habías olvidado el tráfico de la ciudad y abordas el elevador; pocos momentos después un aviso de sonido te indica que has llegado a tu piso.

Al salir del elevador, ajustas nuevamente tu tapabocas, aunque te das cuenta que más bien lo haces por tener ocupadas las manos y no tanto por que realmente requieras ajustarlo. Los aparatos de climatización trabajan a toda potencia, se escucha el siseo del aire saliendo por las ventilas del techo, la temperatura está más fría que de costumbre, por lo que tomas nota mental de que deberías haber traído un suéter; esperas no olvidarlo mañana.

Se escucha el repiqueteo de los teléfonos y algunas voces indistinguibles manteniendo algunas conversaciones. El ambiente huele ligeramente a café y alcanzas a distinguir el sonido de algo que parece ser una aspiradora, quizá el personal de intendencia está aseando alguna sala de juntas. Mientras caminas rumbo a tu cubículo sientes una punzada ácida en el estómago acompañada de pesadez estomacal y tratas de recordar la última ocasión que habías sentido esa sensación de incomodidad. Antes de enfilarte rumbo a tu escritorio te encuentras con un colega que camina apresuradamente con una jarra con agua en una mano y un taza de café en la otra; lo saludas con media sonrisa pero de inmediato recuerdas el cubrebocas, aunque la verdad, piensas, no importa, la otra persona iba sumida en sus pensamientos y ni siquiera reparó en ti.

Te sientas frente a tu escritorio, extraes tu computadora de tu mochila y la enciendes. Mientras esperas que se inicien todas las funciones de tu equipo de computo, te pones los auriculares inalámbricos, abres la app de música y presionas la función de música aleatoria. La primera canción que suena en tus oídos es ...And Justice For All de Metallica; sonríes por la coincidencia. Respiras hondo y piensas: estamos de regreso en la oficina…¿ahora qué? Al menos ahora ya te sientes un poco más seguro sentado tras las mamparas de 1.5 metros de altura.

¿Ahora qué?


Después de dos años de trabajar desde casa por la pandemia, y de algunos regresos en falso, parece que esta vez es en serio: el regreso a las oficinas está en pleno apogeo. Y luego de controlar por más de veinticuatro meses nuestro entorno en casa, volver al trabajo parece significar que nos enfrentaremos nuevamente a situaciones y comportamientos que, en definitiva, no extrañamos durante este tiempo. Entonces, si ya estamos de regreso, ¿ahora que?

Lo primero, y quizá más importante, es no olvidar todo lo que aprendimos durante esta pandemia en materia de trabajo, gestión y liderazgo. Veamos algunos aprendizajes:


  • Efectividad. Aprendimos a ser efectivos, lo que a su vez implicó desarrollar competencias de autogestión y automotivación. Hace ya algunos años Tim Collins mencionó que "el número uno de la capacidad ejecutiva es elegir las personas adecuadas y ponerlas en las posiciones correctas", ya que las personas correctas: "se ajustan a los valores de la corporación; no necesitan ser vigiladas de cerca; hacen 100% de lo que realmente se proponen; y, tienen una gran pasión por la empresa y por el trabajo que hacen". Estos meses de confinamiento desarrollamos aceleradamente estas competencias y comportamientos.

  • Confianza. En un entorno de trabajo a distancia y en donde en un inicio se nos inundó de soluciones informáticas para monitorear el desempeño remoto de los empleados, nos dimos cuenta que el trabajo de los líderes no es el de vigilantes o policías, y que no se requiere estar encima de los colaboradores para que estos cumplan sus funciones.

  • Flexibilidad. Flexibilidad no es trabajo remoto, eso es tan solo una de las opciones. Flexibilidad significa entender que tenemos colaboradores que trabajarán de manera presencial y otros de manera remota; y que lo que buscamos es ofrecer, dependiendo de la naturaleza del trabajo, esquemas dirigidos hacia las necesidades de los empleados en temas de jornada, movilidad, horarios, etc.


Pepe Méndez, docente, conferencista y autor que ha sido director del Colegio Joan XXIII (Barcelona) y director adjunto de la Red de Colegios de Jesuitas de Cataluña, apuntó en una jornada organizada por la red de escuelas Eutopía que “el COVID impactó en nuestras convicciones, creencias y miedos […] y es justamente eso lo que tenemos que rescatar y potenciar para lograr la transformación deseada […] Lo peor que nos puede pasar es no aprovechar lo que hemos aprendido en pandemia; que todo vuelva a ser igual que antes no tiene sentido […] Es el momento de apropiarse de los recursos que tenemos, de valorar lo que hemos construido para profundizarlo y que nos sirva para impulsar la transformación”

Los empleados que quieren volver a la oficina buscan “socialización y construcción de relaciones más que cualquier otra cosa”, dijo Brian Elliott, líder ejecutivo del Slack Future Forum , que estudia la evolución del trabajo. “Cuando le pregunta a los ejecutivos, es más probable que obtenga una respuesta sobre la colaboración o, peor aún, la productividad, cuando las personas han pasado los últimos dos años demostrando que pueden ser productivas trabajando desde casa” (Bloomberg, abril 2022)

Epílogo.- Estamos de regreso, pero una vez en la oficina los trabajadores descubren que las reuniones de Zoom siguen siendo un aspecto central del día, entonces… ¿ahora qué?


Rogelio Segovia

Socio Director THINK TALENT

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